Orígenes de la Ciudad
Los orígenes de Valladolid los encontramos en los siglos XI y XII, pues la ciudad del Pisuerga hunde sus raíces en un pequeño núcleo rural formado dentro del proceso general de la repoblación del valle del Duero, a medida que la inicial "Castiella" se iba extendiendo hacia el sur.
En la segunda mitad del siglo X nació, en las orillas del Pisuerga, una aldea que se articuló en torno a la Iglesia de San Pelayo, la cual dependía de la cercana población de Cabezón. En sus proximidades, aguas abajo del río, existía otro núcleo más importante, Simancas.
Fue en 1074 cuando Alfonso VI, en pago y gratitud por los buenos servicios prestados, otorgó esa pequeña aldea al legendario conde Pedro Ansúrez. Era entonces Valladolid una villa modesta, ceñida, según el testimonio decimonónico de Atolínez de Burgos, por una cerca de 2.200 pasos. Y cuentan los historiadores que Ansúrez decidió apostar fuerte por la villa que su rey le había concedido, que él y su mujer, la condesa doña Eylo, iniciaron una fructífera actividad repobladora a base de gentes procedentes de los condados palentinos de Carrión y Saldaña.

En esos años se levantaron en Valladolid la Colegiata de Santa María la Mayor, el palacio condal y la Iglesia de Santa María la Antigua. Vinieron luego el Puente Mayor, los barrios de San Nicolás y San Martín, y demás.
Oferta cultural, ocio y naturaleza
La ciudad de Valladolid presenta numerosas y atractivas ofertas turísticas y de ocio para el visitante. Entre las más afamadas y visitadas tenemos, en primer lugar, el Museo Nacional de Escultura (1488-1496), instalado en el antiguo Colegio de San Gregorio, uno de los ejemplos más bellos e interesantes del estilo Gótico Hispano-Flamenco. El retablo de San Jerónimo, atribuido al pintor Jorge Inglés, las obras de Alonso Berruguete, Juan de Juni y Gregorio Fernández, o las de Martínez Montañés, Alonso Cano o Pedro de Mena, los tres de la escuela andaluza del XVII, sobresalen en este Museo.
Por su parte, la Catedral, iniciada por el arquitecto Juan de Herrera en el reinado de Felipe II, fue interrumpida hasta que en 1668 se inauguró el cuerpo central y en 1730 el maestro Churriguera completó la fachada. Destaca, en la capilla mayor, el retablo realizado de Juan de Juni (1562), así como el Museo Diocesano, instalado dentro del recinto.
No menos emblemática es la Iglesia de San Pablo, convento dominico con una maravillosa fachada gótica obra de Simón de Colonia. Frente a ella encontramos la estatua de Felipe II, copia del original del Pompeyo Leoni, que sin duda alude al nacimiento del monarca en el Palacio de los Pimentel (ahora sede de la Diputación Provincial). Frente a la iglesia de San Pablo encontramos también el Palacio Real, con su majestuoso patio renacentista.
En la avenida de Burgos, junto al Archivo de la Real Chancillería, se encuentra el no menos famoso palacio de los Vivero, escenario de la boda de los Reyes Católicos, que actualmente alberga el Archivo Histórico Provincial.
Por otro lado, la Universidad posee una importante portada barroca decorada por los hermanos Tomé, y a pocos metros se encuentra el Colegio de Santa Cruz, fundado en 1483 por el cardenal Mendoza y cuya fachada es la primera obra renacentista realizada en España.
La Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, está presidida por la estatua del Conde Ansúrez (1903), fundador y señor de la ciudad en tiempos del rey Alfonso VI, y cerca de ella se encuentra la Iglesia de Santiago, templo gótico iniciado en 1490 que acoge el valioso retablo de la Epifanía, obra de Alonso Berruguete.
Junto al Campo Grande encontramos la Iglesia de los Agustinos Filipinos y su museo Oriental, construcción diseñada por el arquitecto neoclásico Ventura Rodríguez a partir de 1759. Este museo cuenta con la mejor colección de arte chino y filipino existente en el país.
El citado Campo Grande, lugar de ocio y recreo situado junto a la Acera de Recoletos, fue en su tiempo una antigua explanada rodeada de conventos, reformada gracias al empuje de los ilustrados. Transformado el "Campo de Marte" en el siglo XIX por iniciativa del alcalde Miguel Íscar en un romántico jardín, tiene en total una extensión de algo más de 115.000 m2. . Un estanque-río, la gran diversidad de flora y fauna, 90 especies de árboles, más de 30 especies de aves y otros animales como erizos, gatos, lagartos, murciélagos y ardillas hacen del Campo Grande un recinto privilegiado para el ocio vallisoletano.
La Academia de Caballería, la Casa-museo de Zorrilla, vivienda donde nació el poeta José Zorrilla en 1817; la Casa-museo de Colón, donde cuenta la tradición que murió el descubridor en 1506; la Casa-museo de Cervantes, que albergó al autor de El Quijote; el monasterio de San Benito el Real, construido en un estilo gótico antiguo; el teatro Calderón, sede de la afamada Seminci; y el monasterio de las Huelgas Reales, fundado por María de Molina en 1282, son otras de las ofertas culturales de la ciudad.
Es preciso destacar también el Patio Herreriano, donde se aloja el museo de Arte Contemporáneo Español, con sede en uno de los claustros del antiguo Monasterio de San Benito. Su colección está compuesta por 285 obras de los principales artistas y tendencias desde 1918 hasta la actualidad.
El Paseo de las Moreras y la Rosaleda, las actividades entorno al río Pisuerga, el parque Ribera de Castilla, el no menos famoso Canal de Castilla y el Pinar de Antequera, auténtico "pulmón" de la ciudad repleto de espacios para el senderismo y el deporte a pie o en bicicleta, completan la oferta de ocio y naturaleza de Valladolid.