Valladolid atesora un gran índice de bienestar económico y social. Según el estudio de la empresa consultora Williams M. Mercer, podría ser la ciudad de mayor nivel de vida de toda España y una de las cuarenta primeras ciudades del mundo entero, por delante de Nueva York, el patrón, medida o referencia. Valladolid merece la mejor puntuación posible en la evaluación de los siguientes aspectos: las relaciones internacionales, la criminalidad, el cambio de divisas, la libertad personal, los medios de comunicación social, las especialidades médicas, las infecciones, la potabilidad del agua, la retirada de basuras, la sanidad de los animales, todos los parámetros de las viviendas (compra y alquiler, equipamiento y amueblamiento, mantenimiento y reparación), los servicios públicos de electricidad, agua y teléfono, todos los mercados de la oferta estudiados (carne y pescado, frutas y verduras, productos de consumo diario, bebidas alcohólicas y automóviles) y los desastres naturales.
Como hay otras valaraciones, vamos a completar la imagen de Valladolid tomando la más desfavorable, aunque Valladolid siga en un lugar de privilegio. Según La Caixa, de las cincuenta y dos provincias españolas, sólo consiguen rebasar a Valladolid cinco: Baleares, Barcelona, Gerona, Madrid y Navarra. Dicho índice sopesa un amplio abanico de doce valores: la renta familiar disponible por habitante, la salud personal, los servicios sanitarios, la titulación académica adquirida por la población residente, el nivel cultural individual y las propuestas culturales, las magnitudes del mercado de trabajo, la calidad del empleo, la vivienda y su equipamiento, la accesibilidad a los centros económicos, comerciales y de servicios (así como la importancia de la oferta comercial), la convivencia matrimonial y la participación en actividades sociales y políticas, la seguridad ciudadana y medioambiental, y la naturaleza y la climatología.
En nuestra opinión, dentro de los baremos utilizados por La Caixa, lo más destacable es la salud de la población local, la seguridad ciudadana y la limpieza de las calles.
En materia de salud, despunta sobre todo la longevidad. En el año 2000, los habitantes de Castilla y León alcanzaban una esperanza de vida de 76 años, en el caso de los varones, y de 84 años, en el caso de las mujeres. Se trata de la mayor esperanza de vida de España, de Europa y del mundo entero.
La tasa de delincuencia en Castilla y León es la más baja de España. Frente a la media nacional de 25 delitos por cada mil habitantes al año, esta Región registra únicamente 10. Por tanto, se puede afirmar que aquí se logra la mayor seguridad ciudadana del país.
La limpieza de la urbe vallisoletana es sobresaliente, al menos, en comparación con las grandes ciudades.