En el espacio que ocupa la actual Ciudad de Valladolid, hubo asentamientos en épocas muy antiguas, incluso prerromanas.
Fue colonizada en la Alta Edad Media por los moradores del Castillo de Cabezón, que se localizaba a unos 15 kilómetros.
Adquirió carácter urbano durante la Baja Edad Media gracias al Conde Pero (Pedro) Ansúrez, a quien el Rey Alfonso VI confiirió el señorío de la entonces villa. Una estatua del Conde preside la Plaza Mayor vallisoletana.

Estatua del Conde Ansúrez en la Plaza Mayor
Llegó a su apogeo durante el siglo XVI y comienzos del XVII.
A lo largo de varios siglos, Valladolid fue repetidas veces sede de la Corte Real. Durante el Imperio en el que “no se ponía el sol”, ostentó su capitalidad en dos ocasiones, es decir, le correspondió el honor de ser la capital del orbe, incluida América y parte de Asia y Africa. Cristobal Colón vivió y murió aquí.
Cuna de Felipe II, de Felipe IV y de otros reyes, príncipes e infantes.
Sede episcopal y de los altos tribunales de justicia. Su Universidad, antaño eclesiástica y actualmente estatal, es una de las decanas de Europa.
Foro de debates de transcendencia universal; por ejemplo, la famosa “Controversia de Valladolid” sobre los derechos humanos de los indios y de los negros africanos, tenida en pleno siglo XVI.