Vallisoletanos 
 
El natural de esta Ciudad o Provincia y lo perteneciente o relativo a ellas recibe el nombre de “vallisoletano”.

Según opinión muy extendida entre los filólogos, los vallisoletanos hablan el mejor Español o Castellano del mundo. Quizás por ello, esta tierra es pródiga en escritores, actores, locutores, presentadores y demás profesionales de la palabra.

En ciertas ocasiones, el vallisoletano campechano gusta de llamarse por el apodo o subnombre de “pucelano”, que viene a ser el patronímico de “Pucela”.

Desde hace décadas, en los partidos de futbol y en los encuentros deportivos en los que juega un equipo de Valladolid, se oye a sus partidarios gritar a coro: <<Pu-ce-la, Pu-ce-la...>>.
Es una manera de comprobar que “Pucela” y, por tanto, también su derivado “pucelano”, se han convertido en denominaciones alternativas de Valladolid y vallisoletano. No obstante, últimamente se emplean en múltiples circunstancias, pero nunca sin desbordar el contexto popular.

¿Cuál es el origen histórico de Pucela? Existen las más variadas y fantásticas versiones.

Una de ellas remonta el nacimiento de los cariñosos apelativos de “pucela” y “pucelano” a los tiempos de Juana de Arco, la “pucelle” (doncella) de Orleans, basándose en la suposición de que salió de Valladolid una expedición de apoyo a la que llegaría a ser santa patrona de Francia. Hay partidarios de tal especulación que imaginan que dicho contingente militar fue conocido como “pucelano”. Alguno va todavía más lejos y, entre orgulloso y chungón, evoca un Valladolid plagado de doncellas o vírgenes por doquier.

Una segunda exégesis vincula esos vocablos a la “puzolana”, un barro arcilloso visible en las márgenes de los pequeños cursos y depósitos acuíferos que pulularon en el recinto urbano, antes de su remodelación, y de los que quedaban vestigios hasta que llegaron el empedrado y el asfalto.

No obstante, la explicación más documentada es que, en la segunda mitad del siglo XIX, la industria vallisoletana se distinguió por fabricar un cemento denominado “puzolánico”.

¿Qué significa Valladolid? La etimología de Valladolid ha suscitado un debate que, quizás, no se haya cerrado aún. Lo que menos desacuerdo provoca, es que Valladolid equivale a Valle de Olid, Ulit, Walid u otros vocablos de grafía parecidos.

Según un antiguo decir, el sufijo Olid indica “olivos”.

Otra interpretación cree que esa terminación procede del nombre del primer califa omeya de Damasco: Al Walid ben Abdalmalik (675-715), a quien se rendiría así honores, con motivo de asentarse aquí un grupo de musulmanes. Valladolid resultaría un compuesto de dos voces árabes: “Balad Walid”. “Balad” significa pago, tierra, sitio, lugar... Y “Walid”, además de ser el onomástico del califa, es un término que designa al niño a quien todavía no se le ha puesto nombre. En definitiva, Valladolid sería Tierra de Al Walid.

Posteriormente, ha surgido una nueva teoría que entiende que Olid deriva de una palabra celta traducible por “agua”.

Por tanto, Valladolid designaría Valle de Aguas. Esta tesis encuentra respaldos en la topografía y la historia.
 

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